miércoles, 26 de abril de 2017

El viernes Francisco viaja a Egipto para tender puentes con el Islam más moderado

 

Publicado el 25 abr. 2017
Querido pueblo de Egipto:
Al Salamò Alaikum! / La paz esté con vosotros.
Con el corazón lleno de gratitud y rebosante de alegría visitaré dentro de pocos días vuestra amada Patria: cuna de civilización, don del Nilo, tierra de sol y hospitalidad, donde vivieron Patriarcas y Profetas, y donde Dios, Clemente y Misericordioso, Todopoderoso y Único, hizo resonar su voz.
Me siento realmente feliz de ir como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al País que, hace dos mil años, dio refugio y hospitalidad a la Sagrada Familia, que huía de las amenazas del Rey Herodes (cf. Mt 2,1-16). Me siento honrado de visitar la tierra en la que habitó la Sagrada Familia.
Os saludo cordialmente y os agradezco vuestra invitación para visitar Egipto, al que vosotros llamáis «Umm il Dugna» / Madre del Universo.
Agradezco vivamente al Señor Presidente de la República, a Su Santidad el Patriarca Tawadros II, al Gran Imán de Al-Azhar y al Patriarca Copto–Católico por su invitación. Doy las gracias a cada uno de vosotros que me acogéis en vuestro corazón. Mi agradecimiento también a todas las personas que han trabajado, y están trabajando, para hacer posible este viaje.
Deseo que esta visita sea como un abrazo de consuelo y de aliento para todos los cristianos de Oriente Medio; un mensaje de amistad y de estima para todos los habitantes de Egipto y de la Región; un mensaje de fraternidad y de reconciliación para todos los hijos de Abrahán, de manera particular para el mundo islámico, en el que Egipto ocupa un lugar destacado. Espero también que contribuya eficazmente al diálogo interreligioso con el mundo islámico y al diálogo ecuménico con la venerada y amada Iglesia Copto-Ortodoxa.
Nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega —que también ha golpeado el corazón de vuestra querida tierra— tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia. Tiene necesidad de agentes de paz y de personas libres y liberadoras, de gente valiente que sepa aprender del pasado para construir el futuro sin encerrarse en prejuicios. Tiene necesidad de constructores de puentes de paz, de diálogo, de fraternidad, de justicia y de humanidad.
Queridos hermanos egipcios, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, musulmanes y cristianos, ricos y pobres…, os abrazo cordialmente y pido a Dios Todopoderoso que os bendiga y proteja vuestro País de todo mal.
Por favor, rezad por mí. Shukran wa Tahiahì! Gracias y ¡viva Egipto!

Papa: El Evangelio se anuncia con humildad, no con el poder.

El Santo Padre Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.
25/04/2017 12:37
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El anuncio del Evangelio debe ser hecho con humildad, venciendo la tentación de la soberbia. Es la exhortación que hizo Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la fiesta de San Marcos Evangelista. El Papa reafirmó la necesidad para los cristianos de “salir para anunciar” y puso de manifiesto que un predicador debe estar siempre en camino sin buscar “un seguro de vida”, permaneciendo inmóvil y seguro.
Jesús da la misión a los discípulos: anunciar el Evangelio. “No permanecer en Jerusalén”, sino salir a proclamar la Buena Noticia a todos. El Papa Bergogliose detuvo a reflexionar sobre el Evangelio de Marcos que narra acerca del mandato del Señor a sus discípulos y observó que “el Evangelio es proclamado siempre en camino, jamás sentados, siempre en camino”.
Salir para anunciar, no permanecer inmóvil, sino caminar siempre
Es necesario ir donde Jesús no es conocido o donde Jesús es perseguido  – dijo el Pontífice – o donde Jesús está desfigurado, para proclamar el Evangelio verdadero”:
“Salir para anunciar. Y también en esta salida va la vida, se juega la vida del predicador. Él no está seguro, para los predicadores no hay seguros de vida. Y si un predicador busca un seguro de vida, no es un verdadero predicador del Evangelio: no sale, permanece seguro. Primero: vayan, salgan. El Evangelio, el anuncio de Jesucristo, se hace en salida, siempre en camino, siempre. Tanto en el camino físico, como en el camino espiritual o en el camino del sufrimiento: pensemos en el anuncio del Evangelio que hacen tantos enfermos. ¡Tantos enfermos! que ofrecen sus dolores por la Iglesia, por los cristianos. Pero siempre salen de sí mismos”.
Ante la pregunta de cómo debe ser el estilo de este anuncio, el Santo Padreobservó: “San Pedro, que ha sido el maestro de Marcos, es tan claro en la descripción de este estilo”. Y dijo que “el Evangelio debe anunciarse con humildad, porque el Hijo de Dios se ha humillado, se ha aniquilado. El estilo de Dios es éste” y “no hay otro”. “El anuncio del Evangelio – reafirmó – no es un carnaval, una fiesta”. Este “no es el anuncio del Evangelio”.
El Evangelio se anuncia con humildad, vencer la tentación de la mundanidad
Francisco también dijo que “el Evangelio no puede ser anunciado con el poder humano, no puede ser anunciado con el espíritu de escalar y subir”. Esto – añadió el Papa – “no  es el Evangelio”. Por lo tanto, todos están llamados a revestirse de “humildad recíprocamente”, porque “Dios resiste a los soberbios, pero da gracias a los humildes”:
“¿Y por qué es necesaria esta humildad? Precisamente porque nosotros llevamos adelante un anuncio de humillación, de gloria, pero a través de la humillación. Y el anuncio del Evangelio sufre la tentación: la tentación del poder, la tentación de la soberbia, la tentación de las mundanidades, de tantas mundanidades que existen y nos llevan a predicar o a recitar; porque no es predicación un Evangelio diluido, sin fuerza, un Evangelio sin Cristo crucificado y resucitado. Por esta razón Pedro dice: ‘Vigilen, vigilen, vigilen… Su enemigo, el diablo, va como un león rugiente buscando a quien devorar. Resístanle, firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos son impuestos a sus hermanos esparcidos por el mundo’. El anuncio del Evangelio, si es verdad, sufre la tentación”.
El Papa observó asimismo que si un cristiano dice que anuncia el Evangelio “pero jamás es tentado”, entonces significa que “el diablo no se preocupa” porque “estamos predicando una cosa que no sirve”.
Pedir al Señor que salgamos de nosotros mismos para evangelizar
“Por esto – dijo el Obispo de Roma – siempre en la verdadera predicación hay algo de tentación y también de persecución”. El Pontífice concluyó su homilía subrayando que cuando estamos en el sufrimiento, es el Señor quien nos da la fuerza, tal como lo prometió cuando envió a los Apóstoles”:
“Será el Señor el que nos consolará, el que nos dará fuerza para ir adelante, porque Él obra con nosotros si nosotros somos fieles al anuncio del Evangelio, si salimos de nosotros mismos para predicar a Cristo crucificado, escándalo y locura, y si hacemos esto con un estilo de humildad, de verdadera humildad. Que el Señor nos dé esta gracia, como bautizados, a todos, de tomar el camino de la evangelización con humildad, con confianza en Él mismo, anunciando el verdadero Evangelio: ‘El Verbo ha venido en la carne’. El Verbo de Dios ha venido en la carne. Y ésta es una locura, es un escándalo; pero hacerlo con la conciencia de que el Señor está junto a nosotros, obra con nosotros y confirma nuestro trabajo”.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta. 15.12.16

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Jueves, 15 de diciembre de 2016
La figura de hoy es Juan el Bautista. Es la misma liturgia del Adviento, ayer, hoy y mañana, la que refleja su ministerio: un hombre que vivía en el desierto, predicaba y bautizaba. Todos iban a buscarlo, hasta los fariseos y los doctores de la ley, pero con despego, o sea, para juzgarlo y sin dejarse bautizar. En el Evangelio de hoy, Jesús pregunta a la gente qué han ido a ver en el desierto: ¿Una caña agitada por el viento? ¿Un hombre vestido con ropas lujosas? No a un hombre vestido con trajes de lujo, porque los que viven en el lujo están en los palacios del rey, alguno en el obispado. Lo que han ido a ver es un profeta, y más que un profeta, porque entre los nacidos de mujer no hay ninguno más grande que Juan, el último de los profetas, porque después de él está el Mesías. Era un hombre fiel a lo que el Señor le había pedido, grande por ser fiel. Con una grandeza que se veía también en su predicación. Predicaba fuerte, decía cosas feas a los fariseos, a los doctores de la ley, a los sacerdotes. No les decía: ‘Pero queridos, comportaos bien’. No. Les decía: ‘Raza de víboras’, así. No se andaba con tapujos. Porque se acercaban para vigilarlo, para ver, pero nunca con el corazón abierto: ‘Raza de víboras’. Arriesgaba la vida, sí, pero era fiel. Luego a Herodes, a la cara, le decía: ‘Adúltero, no te es lícito vivir así, ¡adultero!’. ¡A la cara! Y es seguro que si un párroco hoy en la homilía dominical dijese: ‘Entre vosotros hay algunos que son raza de víboras y hay tantos adúlteros’, seguro que el obispo recibiría cartas de desconcierto: ‘Expulse a este párroco que nos insulta’. Y este insultaba. ¿Por qué? Porque era fiel a su vocación y a la verdad.

Sin embargo, con la gente era comprensivo: a los publicanos, pecadores públicos que explotaban al pueblo, les decía: “No pidáis más de lo justo”. Comenzaba con poco. Luego veremos. Y los bautizaba. Primero ese paso. Luego veremos. A los soldados, a los policías, les pedía que no amenazaran ni denunciaran a nadie, y se contentaran con su salario. Eso quiere decir no entrar en el mundo de los sobornos. Cuando un policía te detiene, te hace la prueba del alcohol, hay un poco más: ‘Eh, no, pero… ¿Cuánto? ¡Venga!’. No, eso no. Juan bautizaba a todos esos pecadores, pero con ese mínimo paso adelante, porque sabía que con ese paso luego el Señor hacía el resto. Y se convertían. Es un pastor que comprendían la situación de la gente y la ayudaba a ir adelante con el Señor. Juan fue además el único de los profetas al que se le concedió la gracia de señalar a Jesús.

A pesar de que Juan fuese grande, fuerte, seguro de su vocación, también tenía momentos oscuros, tenía sus dudas. Porque desde la cárcel comienza a dudar, aunque había bautizado a Jesús, porque era un Salvador no como él lo había imaginado. Y entonces envía a dos de sus discípulos a preguntarle si era Él el Mesías. Y Jesús corrige la visión de Juan con una respuesta clara. Dice que le cuenten a Juan que los ciegos recobran la vista, los sordos oyen, los muertos resucitan. Los grandes se pueden permitir dudar, porque son grandes, y eso es bonito. Están seguros de la vocación pero, cada vez que el Señor les hace ver un nuevo tramo del camino, les entran dudas. ‘Pero esto no es ortodoxo, esto es herético, ese no es el Mesías que yo esperaba’. El diablo hace esa labor y algún amigo también ayuda, ¿no? Esa es la grandeza de Juan, un grande, el último de aquella legión de creyentes que comenzó con Abraham, el que predica la conversión, el que no usa medias palabras para condenar a los soberbios, el que al final de su vida se permite dudar. ¡Y ese es un buen programa de vida cristiana!

En síntesis: decir las cosas con verdad y recibir de la gente lo que puedan dar, un primer paso. Pidamos a Juan la gracia de la valentía apostólica de decir siempre las cosas con verdad, del amor pastoral, de recibir de la gente lo poco que pueden dar, el primer paso. Dios hará lo demás. Y también la gracia de dudar. Muchas veces, quizá al final de la vida, se puede uno preguntar: ‘¿Pero es verdad todo lo que yo he creído o son fantasías?’, la tentación contra la fe, contra el Señor. Que el gran Juan, que es el más pequeño en el reino de los Cielos, por eso es grande, nos ayude por esa senda tras las huellas del Señor.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Santa Misa con ocasión de la peregrinación jubilar de los detenidos

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El papa Francisco celebra la Santa Misa con ocasión de la peregrinación jubilar de los detenidos con los familiares, del personal penitenciario, de los capellanes de las cárceles, de las asociaciones que ofrecen asistencia en el interior y exterior de las cárceles.

martes, 20 de septiembre de 2016

El Papa convoca a todos el martes 21 de septiembre, a una ‘Jornada de Oración por la Paz’

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco invitó a todos a vivir el último día del encuentro de oración por la paz en Asís, el próximo martes 21, como “una Jornada de oración por la paz. La invitación llega después de que el Santo Padre rezó este domingo desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, la oración del ángelus ante la plaza de San Pedro, donde miles de peregrinos y fieles le esperaban.
“El próximo martes iré a Asís para el encuentro de oración por la paz, treinta años después de aquel histórico que convocó san Juan Pablo II” dijo. Y añadió: “Invito a las parroquias, asociaciones eclesiásticas, individualmente a los fieles de todo el mundo para que vivan ese día como una Jornada de oración por la paz”.
Porque, aseguró el Santo Padre, “hoy tenemos necesidad de paz en esta guerra que existe en todas las partes del mundo”.
“Recemos por la paz –pidió el Papa– siguiendo el ejemplo de san Francisco, hombre de fraternidad y de bondad” porque “estamos todos llamados a ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconcilación entre los pueblos”. Y concluyó: “Así el martes, todos, unidos en oración. Recemos por la paz”.
El encuentro ‘Sed de paz. Religiones y cultura en diálogo’, que inicia hoy domingo, contará con la presencia de líderes mundiales de 9 religiones, 6 Premio Nobel de la paz, representantes del mundo de la cultura, un grupo de 25 refugiados y el martes con la participación del papa Francisco.
En total serán 511 líderes religiosos provenientes desde todo el mundo y unas 12 mil personas podrán seguir los eventos religiosos y las 29 conferencias que se realizarán.
Así 30 años después de la histórica Jornada de Oración por la Paz impulsada por san Juan Pablo II , hombres y mujeres de religiones y culturas diferentes, se reunirán durante 3 días para hablar, confrontarse y orar uno junto al otro en el Espíritu de Asís.